Pero creo que es una sensación buena, me hace sentir segura y reconfortada; a veces parece que las cosas buenas superan cualitativa y cuantitativamente a las malas.
Aunque los malos se esfuercen mucho en recordarnos que están ahí y llamen nuestra atención de las maneras más terribles.
Aunque el dolor exista y presione, y nos urja a combatirlo y a olvidar la belleza por atenderle a él.
Aunque parezca que mañana no va a aclararse el cielo, ni pasado ni al otro.
A veces es suficiente con vestirse con el sonido del sol.
Hay que ser felices con lo que tenemos.
Porque resulta que lo que tenemos, es un montón.