jueves, 25 de junio de 2015

Menos mal que no eres de Canadá.

Nueve meses y siete días: ese es el tiempo que llevamos juntas. Y se me ha hecho cortísimo. Hemos vivido, y soñado y querido, un millón de experiencias, pero ninguna como la experiencia de vivirlas a tu lado. Que cuando el día es gris, siempre sabes colorearlo, y si en cambio quema, no sé cómo lo haces pero lo enfrías. Y por eso vivir contigo es una primavera constante, en la que por supuesto llueve, y hay que ponerse una chaqueta, pero sabes que después va a salir sí o sí el sol. Tú me equilibras y complementas a mi mitad descalabrada, y a mi mitad más loca y a mi mitad irritante (a mi todo irritante) y lo entiendes con la paciencia titánica y serena, y sonríes siempre. Suena a tópico pero estos meses éso me ha dado la vida.
Porque con quién si no iba yo a no saber orientarme, a comer como loca, a recuperar mi infancia. Que hemos estado en cien países, hemos brindado en multitud de idiomas, hemos tomado el sol en el centro de Europa, hemos visitado museos y catedrales, hemos probado todo lo que quedaba por probar, hemos escuchado y relatado secretos, hemos aprendido a codearnos imperceptiblemente, hemos dormido más noches juntas que separadas, hemos bailado en las fiestas más extrañas que quepa imaginar, hemos hablado del futuro, del pasado, del presente, del amor, del miedo, de las dudas, del macroconsejo número uno y de viajes, de no ser como los demás, de vivir siempre al límite y bailar sobre las líneas de ese destino que tan controladas parece que nos tiene.
Pero sobre todo, sobre todo, nos hemos reído.
Y vale eso para mí más que todo el chocolate del mundo.
Me alegro de corazón de haber compartido mi Erasmus contigo, que has hecho de este país mi casa y has conseguido una parcela en algún lugar de mi alma, donde puedes quedarte a vivir para siempre si quieres. Porque este es no sólo el prefacio de una vida entera viviendo bajo las bases de la libertad y la independencia, sino también el comienzo de una amistad que sobrevivirá mil generaciones.
No puedo más que darte las gracias.

Te quiero mucho.


miércoles, 29 de abril de 2015

mm.

Tanto dar pasos

en falso

Y tanto andar buscándome por ahí.

Tanto enterrarme en otros pechos

Cuando al final

lo que yo quería

ser

era un poema.

martes, 27 de enero de 2015

. . .

He visto el arcoiris en tu cara.
Y era más verdad que todo lo demás.

Lo que sale de nosotros cuando estamos volviendo a superarnos.
El brillo del reto.
El placer de la dificultad.
La certidumbre de la victoria.


viernes, 23 de enero de 2015

Ley de multiplicación de las naranjas.

Porque yo sea tuya y tú seas mío no somos menos, ni somos mitad.
¡Somos dos! 
Tal es la sabiduría de la naturaleza, que no hubiese cruzado nuestros caminos de pensar que nos contaminaríamos. ¿No son tal vez dobles la fortaleza, las ganas, y las tristezas?
¿No son dobles los pros y los contras en cada decisión? 

Es una certeza, nada se ha perdido. 
No hacemos más que ganar y ganar...

Te faltan árboles en la cabeza.

No estoy de acuerdo con tu mente pequeña.
Porque es pequeña, tu mente.