¡Vamos a hacer arder el mundo! ¡Huyamos lejos de lo que nos jode!
Porque hay muchas, muchas, MUCHAS cosas que nos joden, al menos a mí.
Y lo mejor es que también somos algo que jode a mucha gente. Así funciona el mundo. Podrás ser encantador para alguien a la vez que otra persona te odia con todo su corazón.
Y me preguntas que dónde está el truco. Pues, ¿no es obvio?
El truco es no hacer nada por cambiar eso. Sé libre.
No sé cuál es el nivel de libertad que podemos alcanzar. Todo depende. Nisiquiera sé si la libertad existe.
Pero, al menos, podemos intentar no callarnos porque nadie nos lo mande. Si yo quiero reirme, ¿a quién cojones le importa?
Todo va a intentar aplastarte. La propia libertad va a intentar aplastarte. Hay un punto medio tuyo, propio e intransferible que marca qué eres y dónde estás. Libertad es saber dónde está ese punto, controlarlo. ¿Que el punto no es libre? ¿Cómo que no? Ese punto eres tú, está donde quieres estar, y con quién quieres.
Yo pienso que la única persona que es libre de verdad es la que no está rodeada de nadie, porque lo ha elegido así. Alguien que un día dijo 'Jodeos, me voy a vivir al monte', porque se cansó de tanto idiota retractor. "No digas esto, no hagas lo otro, me parece que esa falda es demasiado corta y esa lengua demasiado larga". Al fin y al cabo esa gente suele ser la más hipócrita. Te prohibe hacer cosas que moriría por hacer, la gente esclava no aguanta la libertad, no la tolera.
¡Demonios, es que si quiero reir, río, y si quiero arder, ardo!
"...Oh no, ¿y si lo que me espera por intentar ser libre es la soledad porque al hacer lo que yo quiero, todo el mundo dejara de quererme?"
Somos todos imbéciles.
martes, 26 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
Me despido del bachillerato y mimimí.
Ayer terminé Bachillerato.
Bueno, no sólo yo. Y no fue exactamente ayer.
Pero ayer me gradué.
Y justo cuando estaba saliendo por la puerta de la bodega donde fue la cena, hubo un segundo en el que pensé cómo echaría de menos todo aquello. Y decidí plasmarlo, a ver qué tal.
Creo que lo que más echaré de menos es llegar y encontrarme la sonrisa eterna de Catalán. Jamás pierde la sonrisa, yo jamás le he visto sin esa sonrisa, es bonito, ¿no?
O no sé, a lo mejor lo que más voy a echar de menos sea el abrazo de despedida con Vicky, la promesa tácita de 'hasta mañana a las 8 de la mañana, sin falta'.
Otra cosa que voy a echar mucho de menos es a los profesores. Suena absurdísimo pero es así. Los profesores de mi instituto -bueno, antiguo instituto- son diferentes a los del resto de los institutos. Son otra cosa, casi te olvidas de que son profesores.
Mi profesora de latín me ha enseñado mucho más que a traducir. Creo que jamás olvidaré cómo me ha influenciado, es como.. ¡wow!
También voy a echar de menos morir de amor por los pasillos siempre que pasaba mi eternamente amado 'maestro de inglés', aunque lleve sin darme clases dos años. Creo que voy a volver al instituto el año que viene solo para declararle mi amor x)
Oh, y las cañas de chocolate calentitas.
Son infinidad de cosas.
Raul.
Cotillear con Vicky sobre lo terriblemente guapo que viene hoy IgncJqn.
¡A la caracampo!
La efusividad dramática de Pemomo.
Las clases de filosofía, y de griego, y de arte.
Poner mil y una excusas para no madrugar los jueves y no ir a Cine y Filosofía.
Cuando la profe de Religión y yo nos contábamos la vida.
Yo que sé, eso de sentirme segura porque allí sé cómo funcionan las cosas, todo lo que me espera ahora es nuevo, desconocido y terrorífico.
Joder, pero por otra parte, eso mola, ¿que no?
No sé, no sé, son tela de cosas bonitas y feas las que dejo atrás, -aunque tengo la esperanza de que muchas de esas cosas avancen conmigo- pero espero que sean muchas más las que me esperen ahora.
Ya veremos.
Aqui Saru, recién graduada y preuniversitaria.
JOJOJOJOJOJO, ¡SUENA TAN BIEN!
Bueno, no sólo yo. Y no fue exactamente ayer.
Pero ayer me gradué.
Y justo cuando estaba saliendo por la puerta de la bodega donde fue la cena, hubo un segundo en el que pensé cómo echaría de menos todo aquello. Y decidí plasmarlo, a ver qué tal.
Creo que lo que más echaré de menos es llegar y encontrarme la sonrisa eterna de Catalán. Jamás pierde la sonrisa, yo jamás le he visto sin esa sonrisa, es bonito, ¿no?
O no sé, a lo mejor lo que más voy a echar de menos sea el abrazo de despedida con Vicky, la promesa tácita de 'hasta mañana a las 8 de la mañana, sin falta'.
Otra cosa que voy a echar mucho de menos es a los profesores. Suena absurdísimo pero es así. Los profesores de mi instituto -bueno, antiguo instituto- son diferentes a los del resto de los institutos. Son otra cosa, casi te olvidas de que son profesores.
Mi profesora de latín me ha enseñado mucho más que a traducir. Creo que jamás olvidaré cómo me ha influenciado, es como.. ¡wow!
También voy a echar de menos morir de amor por los pasillos siempre que pasaba mi eternamente amado 'maestro de inglés', aunque lleve sin darme clases dos años. Creo que voy a volver al instituto el año que viene solo para declararle mi amor x)
Oh, y las cañas de chocolate calentitas.
Son infinidad de cosas.
Raul.
Cotillear con Vicky sobre lo terriblemente guapo que viene hoy IgncJqn.
¡A la caracampo!
La efusividad dramática de Pemomo.
Las clases de filosofía, y de griego, y de arte.
Poner mil y una excusas para no madrugar los jueves y no ir a Cine y Filosofía.
Cuando la profe de Religión y yo nos contábamos la vida.
Yo que sé, eso de sentirme segura porque allí sé cómo funcionan las cosas, todo lo que me espera ahora es nuevo, desconocido y terrorífico.
Joder, pero por otra parte, eso mola, ¿que no?
No sé, no sé, son tela de cosas bonitas y feas las que dejo atrás, -aunque tengo la esperanza de que muchas de esas cosas avancen conmigo- pero espero que sean muchas más las que me esperen ahora.
Ya veremos.
Aqui Saru, recién graduada y preuniversitaria.
JOJOJOJOJOJO, ¡SUENA TAN BIEN!
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