martes, 26 de junio de 2012

Que yo necesito ver amanecer cuando no toca.

¡Vamos a hacer arder el mundo! ¡Huyamos lejos de lo que nos jode!
Porque hay muchas, muchas, MUCHAS cosas que nos joden, al menos a mí.
Y lo mejor es que también somos algo que jode a mucha gente. Así funciona el mundo. Podrás ser encantador para alguien a la vez que otra persona te odia con todo su corazón.
Y me preguntas que dónde está el truco. Pues, ¿no es obvio?
El truco es no hacer nada por cambiar eso. Sé libre.
No sé cuál es el nivel de libertad que podemos alcanzar. Todo depende. Nisiquiera sé si la libertad existe.
Pero, al menos, podemos intentar no callarnos porque nadie nos lo mande. Si yo quiero reirme, ¿a quién cojones le importa?
Todo va a intentar aplastarte. La propia libertad va a intentar aplastarte. Hay un punto medio tuyo, propio e intransferible que marca qué eres y dónde estás. Libertad es saber dónde está ese punto, controlarlo. ¿Que el punto no es libre? ¿Cómo que no? Ese punto eres tú, está donde quieres estar, y con quién quieres.

Yo pienso que la única persona que es libre de verdad es la que no está rodeada de nadie, porque lo ha elegido así. Alguien que un día dijo 'Jodeos, me voy a vivir al monte', porque se cansó de tanto idiota retractor. "No digas esto, no hagas lo otro, me parece que esa falda es demasiado corta y esa lengua demasiado larga". Al fin y al cabo esa gente suele ser la más hipócrita. Te prohibe hacer cosas que moriría por hacer, la gente esclava no aguanta la libertad, no la tolera.

¡Demonios, es que si quiero reir, río, y si quiero arder, ardo!

"...Oh no, ¿y si lo que me espera por intentar ser libre es la soledad porque al hacer lo que yo quiero, todo el mundo dejara de quererme?"

Somos todos imbéciles.

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