martes, 4 de septiembre de 2012

Bueno, ¿y ellos qué?

Me encantan las pelis románticas. No las basadas en clásicos de la literatura romántica, QUE TAMBIÉN, sino esas que llevan un guión preestablecido. Esas películas en las que dos actores de Hollywood (principalmente Ashton Kutcher, todo hay que decirlo) fingen perfectamente que se enamoran para que nos lo creamos. Total, que una de mis principales aficiones es hacerme palomitas y ver pelis de esa clase. Sola.

Y después de ver casi todas las películas que existen de ese género he decidido que ya sé cuáles son mis personajes preferidos.

Bueno, ya sabéis que estas películas empiezan siempre con los dos actores guapos, jóvenes y triunfadores que se conocen con mal pie y luego empiezan a gustarse. Seguidamente se acuestan, pasan cosas sin relevancia que son las que nos permiten distinguir unas pelis de otras y terminan enamorándose. Pero algo siempre pasa, -suele ser un malentendido- y viene la parte en la que los dos protagonistas están enfadados y tristes. Y EN ESA PARTE cada uno sale con una persona diferente, ¡y esos son mis personajes preferidos! porque luego, cuando pasan unos diez minutos, los dos protagonistas se reconcilian y se juran amor eterno, y las dos parejas que se habían echado se quedan ahí, con el corazón probablemente roto y sin ninguna peli propia.

Por eso son mis personajes preferidos, porque nadie hace caso a sus sentimientos y por si fuera poco siempre son más feos que los protagonistas.

Y hasta aquí mi chorra-reflexión de hoy.

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