viernes, 28 de marzo de 2014

¡Hay esperanza en la deriva!

Hay ocasiones, muy muy contadas ocasiones, en las que vemos perfectamente cómo va a ser el futuro.
Por supuesto, en mi caso, eso siempre supone una nueva resignación, una superación más de la normalidad a la que no estoy dispuesta jamás a acostumbrarme.
Pero algo me dice que el rumbo está cambiando junto al clima. Que hay que levantarse y vestirse de una manera estrafalaria. Y salir a demostrar nuestros conocimientos, o a olvidarlos. A amoldarse a cómo son los demás, a formar un todo conjunto con la gente con la que verdaderamente nos apetezca. A emprender una excursión que nos lleve a perdernos, a conquistar castillos olvidados custodiados por inmortales -pero finalmente amigables- dragones de color púrpura.
Colgarnos una mochila llena de libros y volver otra vez atrás, a donde aún ningún severo Dios había inventado las obligaciones.
Y que magullarnos las rodillas sea un premio, y que encontremos por el sendero a mucha gente haciendo el amor al aire libre.

Me da igual que esté lloviendo, se acerca el verano.



SSS.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Baby boy!

...Or how people assume that the rest of the world is starving for knowing everything about them.
When it is hardly ever true. So we start opening ourselves as if with that, we'd be making a favour to the whole humanity.
But actually, we're just being ridiculous.

¡Me pongo malo cuando pasas a mi lado y me esquivas!

Estoy haciendo la tonta, tititiritirí.

¡Aaayyy, que cada vez que me descuido me pasa igual!

Que no puedo aguantar tu mirada má-má-má-más.

"Que solo es un poco, 
que no pasa nada, 
que duele en el centro, 
y nunca falla."

Siempre hay una sensación previa al desenlace que es más resolutiva que el propio final.
El nudo de este tipo de historias ya nos cuenta cómo terminan.
Si tan solo supiésemos verlo...
A eso se referían cuando decían que los finales son los principios.

¡Ahora lo entiendo!