miércoles, 26 de noviembre de 2014

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El amor tiene que ser nuestro compañero más fiel en todas las batallas.
Tiene que ser rimbombante, repentino, con ansias de atención.
El amor no puede vivir entre barreras, ni se puede cortar a trozos, ni tomarse a cucharadas.
El amor no lleva pilas ni enchufes.
Al amor hay que insuflarle fuerza todas las mañanas. El amor nos devuelve la fuerza todas las noches.
Al amor no hay que buscarlo, el amor viene. El amor no es necesario pero es enorme, y grato, y asesino, y ladrón y negro y blanco y rosa. El amor no entiende de colores ni edades, pero entiende de todo lo demás.
El amor gana todas las carreras, nos conduce a donde quiere, se niega a aceptar restricciones. Contra el amor no hay que querer luchar, porque el amor, nos de vida o muerte, es lo que de verdad vale la pena en la vida.
Que lo único que consigue que los corazones tamborileen y salten y duelan y se hinchen y bailen y duerman contentos es el amor.
El amor grande y puro y sin palabras. El amor incomparable e infinito. El amor que se queda, aunque se vaya.
El amor a través del mar y de los siglos.

El amor una razón para seguir viviendo.


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