martes, 30 de octubre de 2012

Juguemos a que no tengo sentimientos.

Una ciudad dormitorio. Una peli en Ts-Screener. Un lápiz de ojos blanco. Un pañuelo que ya estaba en el bolsillo cuando se nos acaba el paquete. Un nokia del 2000 si se rompe el iPhone. La ropa interior del fondo del cajón que solo se usa cuando falta el resto. El 'no-tengo-más-remedio'. Dos vasos de agua cuando olvidamos el cacharro de las lentillas. Un colchón inchable en el suelo. El vespino que teníamos aparcado para las emergencias. Ropa heredada.

¿Alguien ha pensado alguna vez que hay gente que puede sentirse así de último recurso y de inútil la mayoría del tiempo?

                                                                                         ..Sí, sí

Desilusióname.

Pero avísame con tiempo, así puedo preparar la cara de fingir que no me importa.



¡Y qué más da!

domingo, 28 de octubre de 2012

'She had been forced into prudence in her youth, she learned romance as she grew older -the natural sequel of an unnatural beginning.'


-Persuasión.-
Jane Austen

sábado, 20 de octubre de 2012

¡Pum!

Y ya que no puedo esconderme en ninguna parte, me quedo aquí, bien visible. 
Donde nadie me busca.

viernes, 19 de octubre de 2012

Lo imbécil.

Tú solo te plantabas ahí delante y esperabas a ver cuánto tardaba en pararse mi corazón.

Y no parabas de reirte, mirándome desde muy lejos, gritando '¡baila, baila!'.

Y era imposible, pero yo bailaba. Porque lo pedías tú.
Igual que hubiese muerto si lo hubieses pedido tú.

martes, 9 de octubre de 2012

lunes, 8 de octubre de 2012

No way out.

De tormentas vamos a hablar a estas alturas.

De la tormenta que hemos sido desde siempre, de cómo siempre hemos arrasado con todo.

Pero no quiero hablar contigo ahora de tormentas, ni de tormentos.
Arrasamos también con nosotros mismos con tanta furia y tanto trueno. Se han callado ya las gotas de lluvia. Porque nos rompimos y se negó aun así a salir el sol. Así que ahora sólo somos sequía. Sequía infinita. Y no hay sol y no llueve. Ni siquiera corre viento ya.

Éramos una tormenta eléctrica pero nuestros polos se distanciaron tanto que ya ni se distinguen.





Lástima, sé que nacimos para ser tormenta.