¡No me satisface!
No sé qué hacer ya para que no se me caiga el alma al suelo cada vez que pienso que éramos íntimos y que yo luché por ti, y que ahora tú me das patadas a cada mínima oportunidad que se te presenta. Y es que luego lo niegas, tío, lo niegas. Hay que tener cojones. O bueno, no, porque todo esto es debido a tu carencia de los mismos. En serio, im-(de)pre-sio-nan-te.
Tiran más dos tetas que dos carretas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario