Cómo no va a darme igual la realidad, si tengo libros.
¡Señores, ¿es que estamos locos?!
Que te crees tú que estoy yo aquí, mediocre, dejando que me mordáis el alma.
Si luego, a mí el único que me escucha cuando estoy triste es Pablo Neruda.
Y Jane Austen la única que duerme conmigo por las noches.
Si luego, cuando me siento sola, no sois vosotros sino Tolstoi, los que estáis ahí para decirme lo correcto.
O no, no lo correcto, sino la verdad.
Cómo no iba a darme igual la realidad...
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