miércoles, 30 de enero de 2013

martes, 29 de enero de 2013

..

Mírame sin tamizarme.
Sin filtros, sin milongas.
Que te guste todo lo malo y que
te cueste conocer todo lo bueno.

¡Hm, a ver si así parece que vivimos!

lunes, 21 de enero de 2013

De toda la vida.

No es para que suene resentido o desesperado. Aunque probablemente sonará patético. Un intento infantil de reflejar, probablemente sin éxito, una de las verdades más absolutas del universo.

Y es que lo más que quieras a una persona, lo más que le rías las gracias, que esperes estar con ella, o que insistas si no te contesta en algún chat, menos importarás tú.
Yo tengo la teoría de que esto ocurre porque el peso siempre es el mismo. Y es repartido, así que si alguien da mucho, para qué iba el otro a hacer lo mismo. Se produciría un desequilibrio.
Pero la peor parte es que también estamos siendo los malos. Porque aunque se nos ocurran mil personas por las que damos todo esperando todo y sin recibir ni la mitad de lo ¿merecido?, hay personas a las que estamos haciendo lo mismo. ¿A que esas no se nos ocurren? Personas a las que no nos importa ignorar si vemos llegar un mensaje, personas que probablemente estarían encantadas de escuchar todo lo que intentamos decir a aquellos que no nos hacen ni caso. Esa es la verdad y no otra.

Una entre las mil verdades impenetrablemente eternas de las que no queremos darnos cuenta.


domingo, 20 de enero de 2013

...

La tuya es esa clase de belleza que me inspira tristeza.

Sí.

Vale, estamos mirando la vida, analizándola.
Pero demasiado deprisa, con ansia, como si lo que importase fuera el número de veces y no el cómo.
No nos detenemos a pensar cada aliteración, cada metáfora que tenemos ante nuestros ojos. 
Con suerte, sólo en el mejor de los casos, nos molestaremos en describir lo que estamos viendo directamente, e incluso así habrá cosas que no digamos porque, claro, hay protocolos que respetar. 
Y luego los detendremos a pensar, y también tendremos un filtro en nuestra mente que nos impedirá ver lo que en realidad está existiendo, donde estamos existiendo.
Pero toda esta velocidad, todas estas ojeadas rápidas al universo, estos amagos de profundidad que hacemos en nuestros ratos libres, al fin y al cabo no nos están llevando a nada. 
Porque deberíamos estar dedicando los ratos libres a los pensamientos superficiales, deberíamos estar completamente sumergidos en el universo.
Y detenernos a pensar sin censuras, qué, cuándo, cómo y en quién pienso en sólo cosa mía. Y si no me gusta lo que veo, por lo menos tendré la oportunidad de reconocérmelo a mí mismo.
Molestarnos en describir qué es lo que hay detrás de lo que está pasando, y no sólo el hecho así, buscar las consecuencias. ¡Qué más da lo establecido!
Tendríamos que ir a paso de tortuga, planteándonos cada diminuta mini-cosa que ocurra a nuestro alrededor y dentro nuestra, y sin escatimar en tiempo, porque tenemos todo el del mundo. 
La vida terminaría analizándonos a nosotros. 

Sarcastic bitch.

Aish, qué bonito sería volver a la inocencia de hace dos o tres años, donde todo era más divertido, y estaba menos claro. Donde no todo el mundo me parecía idiota, donde podía ir escribiendo cursiladas por ahí sin sentirme imbécil. Ay, qué bonitas las conversaciones insulsas repletas de corazoncitos, y la ausencia de esta sensación de que hice totalmente el ridículo. Qué bonito todo.

Ah no, que no.

martes, 15 de enero de 2013

Onomatopeya de soplar para dentro con los labios cerrados.

Y mirada de que qué se le va a hacer.
Y pijama.

Y bueno, mal.

Qué expectación.

Sólo respiro para que existas.
Sólo he crecido lo suficiente como para agarrarte si te caes.
Sólo he escrito para que pudieras leer.
Sólo estoy haciendo el tonto para que te rías, y sólo me río cuando tú quieres.
Sólo sé que existo porque tú me miras.
Y sólo tengo ojos para verte.
Sólo hablo cuando sé que tengo que rescatarte del mundo.
Sólo quiero porque es a tí.

Poeta de mierda.

No dejo de repetirme "ya veras como el tiempo pasa".
Pero es que ni yo me lo creo.
Y además, no entiendo por qué iba a querer yo que pasara el tiempo, si así solo me alejo de las cosas.
Y sin saber a lo que me acerco. 

Y no dejo de repetirte "ya verás que todo va bien".
Porque, ¿cómo iba yo a dejar de caer en el error de pensar que entiendo todo lo que te pasa pero que tú no entiendes nada de mí? Cómo iba yo a pensar que ni siquiera quieres que te lo digan.
Puede que todo lo que necesite sea que me cuenten que, de hecho, no soy única, y no estoy aquí en el mundo para salvarlo. Que no depende de mí.

Y el universo no deja de decirnos "Vais demasiado rápido, demasiado lejos".
Y paramos, y dejamos de saber qué pensar o dónde estar.

Y paramos.