Aish, qué bonito sería volver a la inocencia de hace dos o tres años, donde todo era más divertido, y estaba menos claro. Donde no todo el mundo me parecía idiota, donde podía ir escribiendo cursiladas por ahí sin sentirme imbécil. Ay, qué bonitas las conversaciones insulsas repletas de corazoncitos, y la ausencia de esta sensación de que hice totalmente el ridículo. Qué bonito todo.
Ah no, que no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario