Que soy tu aire.
Dame tus cien mil motivos. Vuélveme imprescindible.
Y no me quieras como al resto.
Conviérteme en tu ídolo de barro, en tu amuleto.
Y que el centro de tu mundo sean mis bragas.
Convénceme de ti, de tu irrefrenable impulso de mantenerme tuya.
Báilame los vientos. ¡Adora cada paso que yo dé!
Porque eso es exactamente lo que estoy haciendo yo.
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