Así que si quieres decirme que sí, que hoy se nos está acabando el mundo, y que claro que los problemas son hoy insolucionables, por supuesto voy a creerte.
Pero sólo es un bache, dicen, y que vamos a empezar a ser nuevos. Y también te creo.
Aunque se me hayan desviado los ejes y me sienta como si fuese a crear fuego y hielo con el sólo hecho de moverme. Y está bien que eso -o nada- no importe en absoluto. Hoy sí.
Son absurdas las maneras. Y es absurda la idea. Pero voy a disfrutar de todos los sentimientos que me queden. Voy a bañarme en ellos y mientras tanto, tengo que decir que ha cambiado ya el centro del universo para mí.
No, no entramos en la lógica.
Y aquí estamos de prestao.
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